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Seguramente, la palabra “crisis” estaría la número 1 si hiciéramos un ránquing entre las palabras más pronunciadas de nuestro país.

Según Einstein…

“La crisis es la mejor de las bendiciones que pueden sucederle a las personas y a los países, porque trae progresos”.

La creatividad nace de la angustia.

Quien supera la crisis se supera a sí mismo, sin ser superado.

La verdadera crisis es la incompetencia.

Por suerte para la humanidad, los genios se decidieron a ser genios, y los políticos, a ser políticos, en una mezcla imposible como el aceite y el agua.

Los políticos en su simpleza lo atribuyen todo a una crisis económica.

Pero en realidad, la crisis económica podría no ser más que la somatización el síntoma, la expresión externa de una enfermedad más profunda.

Esta es una crisis de valores.

Esta es una crisis donde el esfuerzo, la preparación, la paciencia, la honradez y un montón de principios básicos, han sido sustituidos por un conglomerado de intereses, cuyo paradigma seria: “No importa lo que hagas ni como lo hagas, siempre que te beneficie”.

Somos parte de un sistema, y nuestro desequilibrio personal ha acabado afectando al sistema.

Perdimos el norte y la brújula está rota.

Y en mi opinión sólo podemos recomponerla y encontrar el camino, “trabajándonos” como individuos que forman parte de un sistema.

Reencontrando valores básicos que guíen a nuestros jóvenes a reencontrarse, en un mundo que no les muestra horizonte hacia dónde dirigirse.

Volviendo a montar ese puzzle al que le faltan piezas.

Y como ya dijo Einstein hace tiempo superándonos, mejorando cada uno de nosotros, y sin piedad con la incompetencia.

Si además de salvar a los bancos, invertimos en nosotros, superaremos la crisis sin ser superados.

Convirtiendo la angustia en creatividad, el miedo en reto y la parálisis en avance, encontraremos el camino, y si no, ¡lo crearemos!

Solo hay un camino lento, pero seguro, crecer como personas, aportarnos un plus, y ponerlo al servicio del sistema, para así asegurar un futuro diferente.

Los valores son esas cosas que todo el mundo sabe que existen, pero siempre olvidan.