envejecer

“La belleza tan sólo es inmortal en el arte”

Si analizamos nuestra vida desde una elevada objetividad mezclada de cierta emoción, podríamos afirmar que toda ella es una obra de arte, mezcla de colores teñidos de pasión, alegría y dolor, que transcurren a través de un moldeado constante que va formando una personalidad y una manera de vivir, a través de diferentes músicas que inmortalizan momentos.

Pero toda esa mezcla de diferentes artes que van creando una vida, tiene su máxima expresión de la obra de nuestra vida representada en el teatro del mundo, y en los capítulos de un libro inacabado que perdura en su escritura diaria.

Vamos poniendo color, moldeando, creando músicas representando nuestra obra y escribiendo capítulos inacabados, basado en nuestras vivencias y momentos.

La belleza de cualquier obra, tiene su culminación en su final.

En un acto constante de “in crescendo” cualquier expresión de arte, ya sea pintura, escultura, teatro o literatura, toma sentido con un final acorde con la obra que de sentido a todo el trabajo previo y sobre todo, que dote de dirección al camino iniciado.

Es el ”Life motive” de cualquier artista!

La explosión de todo lo contenido todo lo que lleva dentro y sobre todo, es disfrute de lo trabajado!

La belleza de la obra final, del resultado de muchos momentos de las mezclas de colores, momentos y sentimientos que han moldeado una obra, es el gran colofón que da lugar a esa explosión de placer contemplativo!

Si nuestra vida es una auténtica obra de arte, la “auténtica obra de arte”, nuestra vejez debería ser la culminación de dicha obra, la explosión final que da sentido a todo.

El resultado de años de trabajo, moldeado a través de momentos, alegrías, dolor, pasión y mil elementos más que construyeron una vida.

La contemplación de todo, con la dignidad del que se sabe digno, sería como el arista que contempla su obra acabada, en una mezcla de artes, que dan un resultado vivo.

“El ser humano es contradictorio en sí mismo. Todos quieren llegar a viejos, pero nadie quiere admitir haber llegado”.

Envejecer también es un arte que forma parte crucial de nuestra obra de vida.

Allí nos volvemos inmortales para nosotros mismos, y más que un motivo de desanimo se convierte en un motivo de orgullo y disfrute del resultado de muchos momentos, que nos permiten “vivir el momento”.

Si envejecer te hace sentir infeliz, es que algo, algún capítulo, algún color se quedó en el camino, inacabado, y sólo recuperarlo te hará entender la grandeza del momento.

“Jamás te quejes de hacerte viejo, es un privilegio que se les niega a muchos”