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El ser humano busca la piedra filosofal desde los principios de los tiempos.

Ese milagro que le ahorre sufrimiento y esfuerzo y que por sí solo le lleve a los confines de sus sueños.

Y en esa búsqueda incansable a través de los tiempos, en un camino circular que le lleva al mismo sitio, pero preñado de rotondas aparecen paradas que le ofrecen su pequeño milagro.

Desde las antiguas pomadas de Serpiente, pasando por los clásicos que ofrecían la sabiduría eterna, religiones que cambian sacrificio por gloria eterna, y un sinfín de “pequeñas burbujas” que más tarde o más temprano acaban explotando.

Y así el hombre vuelve a ese camino circular, a seguir buscando, ávido de llegar, sin saber dónde.

Y hoy, en un momento en que se vuelve a hablar de crisis, dónde las rotondas se confunden, y perdidos en nuestra propia niebla, nuestros valores se disuelven como azucarillos, aparece de nuevo una nueva parada ambulante que nos ofrece soluciones.

El Coaching

Yo, confieso, soy Coach, y lo que voy a decir no contradice en nada mi vocación.

El Coaching, para mí, no es más que una más de las muchas soluciones, porque soy un convencido de que la solución, en mayúsculas, no existe.

A veces pensamos que comprando un libro compramos la inteligencia, o que comprando una casa compramos un hogar, y en realidad, nada de lo que nos puede hacer feliz se puede comprar, y nada de lo que nos pueda elevar hacia nuestros sueños puede venir desde fuera!

Un Coach no se diferencia nada de un buen libro de autoayuda, o un buen consejo.

Lo que lo hace diferente es que promueve la acción y hace seguimiento de la misma.

Y después de esto, es fácil descubrir que la solución, el milagro, está dentro de nosotros, en la capacidad de actuar, de ir hacia donde queremos, de dejarnos de preocupar sobre qué nos ha traído hasta aquí y preocuparnos de dónde queremos ir.

Hoy algunos hacen apostolado del Coaching, lo venden como la nueva religión del siglo 21, como la auténtica piedra filosofal de tu felicidad.

Y yo, como Coach, digo, huye de todo milagro, de toda promesa de felicidad fácil, de toda solución aportada, porque todo está en ti, en el esfuerzo y en la tenacidad en los propósitos.

Nadie te solucionará nada, salvo tú, pero sí es verdad que un Coach, un buen Coach…(Cuidadin con el momento burbuja) te acompañará, te abrirá luces, te avisará como un faro cuando te desvíes, y hoy es el mejor acompañante que puedes encontrar.

Eso, solo eso, lo demás búscalo en tu interior, en tu atrevimiento a soñar, a romper límites, a sacrificarte por aquello que quieres y, sobre todo, en tu capacidad de “desaprender” aquello que ya no quieres en tú mochila.

No existen los milagros ni las soluciones milagro, salvo el pequeño milagro que uno mismo produce cuando cambia su vida, convencido de que quiere hacerlo!

“Nada es más libre que la imaginación humana “