Es más feliz que usted, de eso no hay duda. Matthieu Ricard obtuvo una nota inalcanzable en un estudio sobre el cerebro realizado por la Universidad de Wisconsin (EEUU). Los especialistas en neurociencia afectiva le nombraron “el hombre más feliz de la Tierra”.

La ciencia ya es capaz de medir la felicidad, pero el ser humano, la mayoría de las veces es incapaz de encontrarla.

La felicidad, como los diamantes, muchas veces se encuentra enterrada en lo más hondo de nuestro ser y sometida a una gran presión, debiendo ser encontrada a través de una profunda excavación en nuestros más recónditos pensamientos y creencias, o a través de provocar una explosión interna que nos destruya toda concepción prefabricada y nos lleve a un nuevo paradigma!!

Así es de contradictorio y difícil el ser humano, y así de complejo cuando busca dentro de sí mismo.

Mientras miramos hacia fuera caminamos seguros y tranquilos pensando que no somos los más desgraciados del planeta, pero cuando empezamos a mirar hacia dentro, escudriñando entre nuestra propias “caquitas emocionales”, somos incapaces de andar como antes como el niño que empieza a andar y tiene que pensar cada uno de sus movimientos en una torpe coordinación pensamiento/movimiento.

Y en movimientos lentos y cansados, harto de buscar, se queda con la primera excusa que encuentra, que siempre están a mano y piensa que mañana seguirá buscando, que hoy no es un buen día y que quizás mañana sea mejor.

Y así seguirá buscando esa felicidad en forma de diamante en los recodos, a modo de cueva de sus pensamientos y creencias sin darse cuenta de que la felicidad no tiene forma ni tamaño, sólo es una sensación que vive dentro y que sólo hay que encontrarla en cada acto y en cada momento.

¡Nada ni nadie te dará la felicidad jamás! Sólo tú puedes dártela a cada segundo, viviendo ese segundo como lo vive un niño que no tiene ni pasado ni futuro, sólo presente.

La felicidad no es un destino ni un objetivo, es simplemente el camino.

La mayoría de veces es simplemente una mirada perdida y una mente en blanco con la conciencia del “ser”.

“Trabaja como si no necesitaras dinero; ama como si nunca te hubieran herido… Y baila como si nadie te estuviera viendo”