bcaa96b0-8a93-4bb0-9819-28da9f67cc91

En algunas organizaciones, fluyen por generación espontánea falsos imprescindibles que hacen gala de una hiperactividad que intentan instaurar como necesidad vital de subsistencia.

Nadie hace tanto como ellos, nadie hace las cosas como ellos, nadie tiene el amor al trabajo como ellos, y lo que realmente no son capaces de ver es ¡que nadie quiere ser como ellos!

Realmente al final se convierten en una auténtica traba a la productividad, porque su propia mentira con la que viven tan a gusto, se convierte en luz para los que les rodean, que en un acto de defensa propia se sitúan al otro extremos del péndulo en una huída de algo que no entienden ni comparten.

La felicidad del ser humano tan ligada a la productividad tanto profesional como personal, se sitúa en el mismo centro de ese péndulo en la medida que valora por igual esfuerzo y disfrute, vida personal y trabajo, y sobre todo, dedicación con importancia.

El hiperactivo que quiere contagiar a su equipo simplemente traslada urgencias, nunca soluciones, e intenta rodearse de sumisos que como jamás serán como él, cumplen órdenes que no entienden.

Suelen tener una corta o nula vida privada que compensan en dedicación a su trabajo, no aportando mucho más que presencia incómoda, dicho sea de paso al resto.

Sería bueno trabajar en la educación de los empleados en la línea de la importancia que se otorga a la vida privada, al trabajo organizado y la racionalización del tiempo, no hablando de cuanto y si de “para qué”.

Tras la gran mentira «hay que ganarse la vida», se esconden todos los que a modo de huída hacia adelante intentan volcarse en una hiperactividad inútil e infructuosa que intentan contagiar pensando que están rodeados de gente blanda que no sabe darlo todo… ¡Para nada!

¡La vida se tiene y se disfruta! No hace falta ganársela cada día con demostraciones inútiles de sacrificio a modo de silicio fustigador, si no simplemente trabajando, aportando valor y siendo capaz de equilibrar los tiempos.

Lo demás, fuegos de artificio, que sólo hacen ruido pero no dejan ningún poso.

”Si quieres viajar rápido, ve sólo, pero si quieres llegar lejos, ve acompañado“