¿No os ha pasado alguna vez que cuando algo amenaza en romper nuestros hábitos más arraigados, nos sentimos incómodos y nerviosos? Estos sentimientos negativos los manifestamos mediante la evitación y la insistencia en vivir exactamente la misma vida de siempre, rechazando todo cambio. Ante la ocasión de entrar en territorio desconocido, una situación impredecible, temblamos y, a menudo, preferimos replegarnos, aferrándonos a lo que ya conocemos. Por tanto, lo que nos mantiene dentro de nuestra zona de confort es el miedo. Si tenemos miedo y tratamos de evitar todos los errores a cambio de lo que consideramos que es seguridad, perderemos también la mayoría de las oportunidades.

Las personas que nunca cometen errores nunca hacen nada nuevo.

¿Quieres salir de la zona de confort? Si reconocemos que permaneciendo ahí estaremos en un nivel muy por debajo de lo que nuestro potencial nos permitiría alcanzar, quizá nos activemos. Aunque para salir voluntariamente necesitarás seguir un plan de acción, normalmente en contra de lo que son tus hábitos y costumbres y, en definitiva, de lo que tu cuerpo y cerebro te va a decir que “le apetece”. La fuerza de voluntad es la chispa que puede ponerte en marcha.

No te pongas excusas, el cerebro siempre te va a proteger contra cualquier cosa que active el miedo. Si das el primer paso y te preparas para empezar, te va a costar más dar marcha atrás, que terminar lo que ya has empezado.

A modo de reflexión final piensa sobre el hecho de que si te quedas toda la vida ‘aparcado’ en lugares que ya conoces, puede que el día que te topes con lo desconocido (que llegará) no sepas qué hacer y parezca que el mundo se desmorona. Lo cierto es que aunque no lo quieras ni lo pretendas, de todos modos, la propia vida se encargará de llevarte a lugares donde te sentirás incómodo e inseguro, fuera de control, esa sensación que a poca gente le gusta experimentar pero que nos lleva a descubrir cosas de nosotros mismos que nunca hubiéramos imaginado.

Si lo sientes abre voluntariamente tus horizontes. La vida posee matices, aventura, pasión y riesgos… Quedarse en el ámbito de lo ya conocido es renunciar a las maravillas que te esperan al otro lado, en ese lugar incierto donde ocurre lo excepcional y mágico.

Yo me voy al círculo grande… ¿te vienes?

Helen
Helen