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Mucho se ha hablado sobre el cerebro humano, su funcionamiento y su importancia en nuestra vida.

Pero menos se ha escrito de la importancia de un cuerpo “sistémico”, en el que todo está en conexión.

Si el cerebro fuera un ordenador potentísimo, el cuerpo sería su hardware.

Pero más importante aún que todo ello, y de lo que hablamos poco, es que lo crucial en todo ordenador es su software, ¡sus programas!

Si sabemos que en todo ordenador, por potente que este sea, instalas programas corruptos, los desinstalas mal, o dejas colar “virus”, este va adquiriendo un defectuoso funcionamiento que afecta al mismo y lo convierte en lento y erróneo.

Pues bien, si nuestro cerebro es nuestro software, podríamos decir que la mayoría de cosas que nos ocurren se deben a programas instalados que ejercen una función de “virus” en nuestras vidas.

Nuestro subconsciente, millones de veces más potente que nuestro consciente, acumula información durante toda nuestra vida.

Ante cualquier situación o pregunta, ¡tirara siempre de esta!

Cada vez que le cargamos información negativa, la almacena y a modo de chupito de cianuro instala malos pensamientos, malas actitudes que nos conducen a “procesos erróneos”.

Básicamente, como seres humanos, somos Emoción, Valores y Energía.

Y ello se “dispara”, basado en pensamientos que muchas veces no recordamos, ya que al igual que la chispa, se esconde tras el fuego, pero que nos hace reaccionar de una manera u otra, dependiendo del mismo.

Y ese pensamiento viene condicionado por la información que el cerebro emite!

Y ahí está, el coctel molotov….. Que a veces hace de nuestra vida un sinsentido dónde no encontramos explicación ni salida.

Al igual que a un ordenador le pasarías un antivirus y listo, se hace necesario hacer lo mismo en nuestra vida, a nuestro cerebro.

Alejar cualquier pensamiento negativo, centrándonos en lo que tengo más que en lo que me falta, en los que disfruto más que en lo que me gustaría disfrutar.

Limpiar viejos programas, que quedaron residentes, y programarlo con nuevos, y más positivos.

En definitiva, si voy al gimnasio para cuidar mi cuerpo…. No valdría la pena dedicarle tiempo a la gimnasia cerebral… ¿de vez en cuando?

“Eres lo que piensas”, y todo lo que piensas hoy puede marcar quien eres, pero sobre todo, quien serás.

Desinstalemos aquello que no nos aporta… Porque el cerebro se llenará de nuevo, con cosas que SÍ importan.

No nos daremos cuenta, y todo irá cambiando a modo de un cuerpo “trabajado”.

Y como “sistémicos” que somos, todo cambiará!

“Sólo cerrando las puertas detrás de uno se abren ventanas hacia el porvenir”

– Françoise Sagan